Salvadores

08.02.2025

Pagamos muy caro no ser sordos ni mudos. Genial Ciorán. No podemos evitar intervenir en los asuntos de los demás, todos esperamos nuestro momento para proponer nuestra verdad. Dice Ciorán que la abundancia de soluciones a los problemas solo es comparable a su inutilidad. La fuente de nuestros actos proviene de nuestra propensión a considerarnos, inconscientemente, el centro del universo. Por eso, el místico lucha para eliminar el ego. Quién, liberado de su ego, exceptuando la encarnación de la Segunda Persona de la Trinidad, intentaría erigirse en salvador de nadie. Para Ciorán el paraíso es un mundo sin «ideal». Es cierto que el empeño que tiene todo el mundo en salvar al resto es un cierto grado de locura. La persona idealmente normal, como dice Ciorán, es aquel cuya vida está dentro de él, y no fuera de él.

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